Cada vez más profesores desconfían de los beneficios y las ventajas que pueden ofrecer la gamificación, ABP, aula invertida o aprendizaje por descubrimiento.

Pero, al contrario de estas ideas preconcebidas, los expertos recomiendan huir de los prejuicios y consideran que aunar tradición e innovación es posible y puede asegurar aprendizajes más creativos.

En este artículo pondremos dos metodologías a prueba, explicando e introduciendo sus puntos fuertes y aquello en lo que flojean: Aula Invertida y ABP.

El Aula Invertida consiste en trasladar fuera del horario escolar las exposiciones de los docentes para dedicar más tiempo a otras actividades más interactivas y colaborativas.

En general, aquello que muestran los estudios hasta la fecha, apunta que produce un aprendizaje mayor que las clases tradicionales. Tomando las investigaciones de mayor calidad, se ve que la mejora que obtiene el alumnado bajo este enfoque es sólo levemente superior a la de las clases tradicionales.

Una de las ventajas más destacables de este método es que facilita una mayor personalización de la enseñanza-aprendizaje y un mejor ajuste a los ritmos del alumnado.

Pero, dentro de los contras, la inmensa mayoría de los estudios realizados se centran en universitarios. Por ello, no es prudente generalizar los resultados a la población escolar en general. Pero todo indica que este método es más eficaz en materias como Artes y Humanidades que en las relacionadas con la Ingeniería o la Ciencia.

Para que este método pueda funcionar, el alumnado ha de ser capaz de adquirir conocimientos de forma autónoma, poseer una base sólida de conocimientos previos y habilidades básicas de trabajo en grupo. Además, el profesorado necesita tiempo para crear o seleccionar contenidos de calidad.

El ABP es un método que se centra en el estudiante. Trabaja de forma cooperativa para responder a preguntas o retos reales. Esto supone romper con las clases de 50 minutos y realizar sesiones más largas.

Las ventajas de este método es que busca promover la adquisición de habilidades de orden superior con el profesor como facilitador del aprendizaje. Los estudios sugieren que la clase tradicional permite una mayor adquisición de conocimientos básicos y el ABP, mayor aplicación de esos aprendizajes y mayor comprensión de los principios que relacionan entre sí estos conceptos.

Pero entre sus limitaciones es que uno de sus ingredientes clave es el trabajo cooperativo, pero las investigaciones que miden el impacto del ABP en la participación del grupo aula es escasa. Y, como pasa con el Aula Invertida, los estudios se centran en universidades, sobre todo de Ciencias de la Salud. Aún se sabe muy poco sobre su eficacia en alumnos con dificultades de aprendizaje o en entornos desfavorecidos.
Y, obviamente como requisitos principales, los alumnos deben poseer conocimientos básicos sobre el tema y capacidad de autor-regulación y trabajo en equipo.

Vía: https://www.magisnet.com/